UNIQUE PROGRAMS IN UNIQUE LOCATIONS- CAMPUS ANTOFAGASTA: ARCHAEOLOGY;GEOLOGY;ASTRONOMY; CAMPUS COQUIMBO: AQUICULTURE;MARINE SCIENCES

(México) Homey Bon Santoyo. Instituto Tecnológico de Sonora, México. Invierno 2007

Recuerdo mis primeros días en Chile. En Antofagasta fue cuando comenzó esta aventura por Sudamérica. Al principio me sentía un poco desorientado, pensaba que si había hecho lo correcto en irme a estudiar un semestre a este país. No obstante, eso con el tiempo cambio por que comencé a conocer personas y me hice amigo de algunos de ellos. Me sorprendí con la calidez y amabilidad de los Chilenos, por que cuando escuchaban mi acento que obviamente era diferente al de ellos, se acercaban a ver si todo estaba bien y así fue como hice muchos amigos con los cuales viví momentos grandiosos e inolvidables. Además, para conocer más de la cultura Chilena quise vivir en una pensión con alguna familia local, en lugar de arrendar algún apartamento, lo cual fue muy bueno porque hice muy buena amistad con cada miembro de esta familia y una vez que regrese a mi país hasta la fecha seguimos en contacto a través de vía telefónica e internet.

Realmente se portaron muy bien conmigo y fue como si hubiese estado en mi propia casa en México, por que la confianza y cariño que me dieron nos ayudó a siempre estar unidos. Recuerdo que en la hora de tomar té siempre nos sentábamos todos en la mesa principal y platicábamos mucho sobre Chile y México e intercambiábamos aspectos culturales, la forma de vivir, entre otras cosas, y todo esto nos enriqueció a todas las partes por igual. También muchas veces nos fuimos a jugar futbol todos los que vivíamos en la pensión, incluyendo a los inquilinos y los hijos y el papá de la familia, la pase muy bien sinceramente. En mi cumpleaños me sorprendieron con una torta y una cena especial, lo cual no me esperaba, pero se pasaron y se los agradezco mucho, haber estado viviendo con esta familia Chilena completó toda una experiencia en mi vida.

Foto de la entrada principal de la Universidad, por el tiempo ese iba con mis compañeros caminando para llegar a la parada del autobús dirigiéndome hacia mi pensión para la hora de comer.

Dado que Antofagasta se encuentra al norte de Chile, tuve la oportunidad de conocer el sorprendente y mágico pueblo de San Pedro de Atacama, al lado de mis amigos disfruté de momentos y escenarios que nunca voy a olvidar.

Cuando menos esperé me encontraba a más de 4,000 metros de altura sobre el nivel del mar en los Géiseres del Tatio, era la primera vez que presenciaba tal espectáculo, fumarolas por todos lados saliendo de agujeros incrustados en el suelo y la presión que ejercía la tierra sobre mi cuerpo era muy fuerte, algunos otros turistas que andaban por ahí de repente comentaron que se sentían mareados. Afortunadamente todo el tiempo me sentí bien y pude disfrutar del momento.

Por esa misma zona aprovechamos para visitar el Valle de la Luna, y recuerdo que uno de los guías del tour me dijo que era uno de los desiertos más secos del mundo, si no es que el número uno en ese rango, ya que no se tenía un registro de cuando había sido la última vez que había llovido en ese lugar. Por tal motivo, pude observar que la vida en ese lugar era totalmente escaza, no había vida para los insectos, ni si quiera recuerdo haber visto una raíz de planta, estaba totalmente sin vida alguna el lugar. Por otra parte, se podía sentir una sensación incomparable al estar en dicho lugar, como algo mágico que recorría el cuerpo, y durante la puesta de sol el color del cielo se torno un violeta verdaderamente único, nunca había visto algo similar.

Geysers del Tatio

El Valle de la Luna


Los fines de semana eran muy activos. Solía salir a diferentes centros nocturnos ya fueran discotecas o pubs y divertirme con mis amigos. Creo que la vida nocturna en Chile era muy segura, nunca tuve algún problema o alguna sensación de sentirme en peligro. Además aun los taxis, o colectivos como los llaman en Antofagasta, eran de muy buena ayuda por si alguien se pasaba de copas, y muy baratos no obstante.

En realidad no pensé que pudiera conocer tantas personas de diferentes partes del mundo en Chile, pero en Antofagasta me di cuenta que habíamos muchos extranjeros. En esta foto estoy con amigos de Uruguay, Argentina, Bolivia, Francia y por supuesto un grupo de chilenos.

Ellos fueron mis mejores amigos en mi paso por Antofagasta, tuve la gran suerte de conocerlos y pasar muy buenos momentos con ellos, intercambiamos conversaciones de cada uno de nuestros países, cultura, tradiciones, lo que era igual y diferente, entre otras cosas. Afortunadamente, en la medida que podemos hoy en día nos mantenemos en contacto y con planes de volvernos a ver.

La Universidad Católica del Norte tenía muchas actividades extra-escolares para los estudiantes, y me parecieron muy buenas por que ayudaba a integrar a la comunidad estudiantil. Entre las actividades más destacadas era la presentación de obras de teatro, algunas fiestas, y eventos deportivos.

Yo participé en el torneo de Futbol inter-carrera de mi facultad, y me sirvió para relacionarme con todos mis compañeros de clases, ahora no sólo nos encontrábamos en el aula o en la biblioteca, sino también en el campo de juego.

En la foto de enseguida me encuentro disputando un partido de futbol de mi equipo. Con mis compañeros era pura diversión, eso era lo único que queríamos y distraernos un poco de la demanda escolar de una manera sana. Además, después de los juegos siempre nos íbamos a celebrar a un pub o a alguna casa de alguno de ellos, ganáramos o perdiéramos.

Yo en mi país también jugaba futbol así que jugar en Chile fue como seguir haciendo las cosas que me gustaban nada más que en un nuevo escenario y con diferentes personas, pero fue genial no obstante.

Chile es un país territorialmente muy extenso a lo largo, pero muy corto a lo ancho, lo que me facilito visitar el país vecino: La Argentina.

Esta vez estaba visitando a la familia y casa de una de las amistades que hice en Antofagasta. Tuve un gran tiempo en ese país con la familia de mi amiga, me enseñaron mucho de su cultura y a tomar hierba mate todos los días. A pesar de estar muy cerca un país del otro, una frontera divisora puede hacer mucha diferencia. La cultura y tradiciones de ambos países son muy diferentes, cada una con sus riquezas, tanto Chile como Argentina.

Disfrute del arte cultural que ofrece Buenos Aires y de las danzas de Tango que se pueden apreciar incluso en las calles. Esta gran ciudad ofreció muchas cosas interesantes para el deleite de mi vista, la arquitectura me encanto.

Puedo concluir que mi tiempo en Antofagasta y en sus alrededores en los que estuve, enriquecieron mucho mi vida, y me di cuenta que tomé una buena decisión al decidir irme un semestre de intercambio para Chile, momentos y gente que nunca voy a olvidar quedarán siempre.